Ganadería insostenible

Son cada vez más los estudios e informes que advierten de la insostenibilidad de la actual industria del ganado vacuno para carne, una actividad en extremo contaminante, antieconómica y que derrocha ingentes cantidades de energía.


Resultado de imagen para consumo de carne a nivel mundial
Esta infografía muestra las principales variables relacionadas con las tres cabañas ganaderas más importantes del mundo (bovino, porcino y aviar) en 2012. Resulta llamativo el hecho de que, a pesar de que la producción de carne de vacuno es visiblemente inferior a las otras dos, sus necesidades son marcadamente superiores. Baste de ejemplo reseñar que, para producir un kilogramo de carne de ternera, se precisa más del doble de cantidad de alimento que para producir un kilogramo de carne de cerdo. Asimismo también resulta destacable el llamado "tiempo de producción", que es la edad a la que de media el animal alcanza el peso de sacrificio, cinco veces superior en los bovinos que en los porcinos y hasta 15 veces más al compararlo con el de las aves de corral (Fuente: Gestión ambiental).  

¿Sabías que...?

Algunas cosas que quizá te interese saber, pero de las que no se habla tanto como debiera (porque nos tienen muy distraídos con lo de Cataluña).


Resultado de imagen de montoro1. El Gobierno del Partido Popular ha incumplido sistemáticamente la Regla de Techo de Gasto que ha aplicado para justificar la intervención de las cuentas del Ayuntamiento de Madrid. El asunto ha pasado casi de refilón como tema de actualidad nacional, enmascarado como tantas otras cosas por el ya muy cansino monotema catalán, pero en cierto modo parece una consecuencia directa del actual ánimo intervencionista del Ejecutivo. Intervenir las cuentas del consistorio gobernado por Ahora Madrid parece una medida de control por parte del señor Montoro frente a una actuación irresponsable y manirrota de Carmena y los suyos, que serán muy alternativos y progresistas, pero no tienen ni idea de gestionar las cuentas de un ayuntamiento. Nada más lejos de la realidad. Tal y como muestra Eduardo Garzón en este artículo publicado por La Marea, la gestión de Ahora Madrid ha permitido reducir en un 40%, en lo que va de legislatura, la deuda del consistorio de la capital, amén de generar un superávit de alrededor de 1.000 millones de euros.

¿Un mundo violento?

A menudo tendemos a pensar que vivimos en un mundo extremadamente violento, donde las guerras, el crimen y otras formas de violencia causan estragos ¿Pero es la época actual tan violenta como imaginamos o todo tiempo pasado fue mucho peor?


Esta interesante infografía muestra una estimación de algunos de los animales que, de media, causan más muertes humanas al año. Sorprende ver cómo criaturas legendarias por su supuesta ferocidad, como tiburones y grandes felinos, provocan un número meramente testimonial de víctimas (entre una decena y un centenar). Ciertos parásitos, como chinches, gusanos y moscas tsé-tsé, son ciertamente mucho más letales por las enfermedades que trasmiten y causan miles de muertes al año. Los perros domésticos, por los ataques directos y la trasmisión de la rabia, así como las serpientes venenosas (el conjunto de las especies más problemáticas), dejan un saldo anual de decenas de miles de víctimas. Muy por encima, claro está, se encuentran las muertes violentas de seres humanos a manos de otros seres humanos (por guerras, homicidios intencionados, etc.) y que ascienden de media al medio millón al año. Sin embargo incluso esta cifra se queda corta si la comparamos con las muertes provocadas anualmente por los mosquitos, los animales más mortíferos del planeta por las enfermedades que trasmiten (malaria, zika...) y que, según estimaciones, provocan entre cerca de un millón hasta unos dos millones de decesos (Fuente: micontenidovirtual.info).

Sobre la Unión Soviética

Se cumplen cien años de la llamada Revolución de Octubre, un acontecimiento trascendental dentro de la Historia contemporánea. Hoy día predomina una imagen especialmente negativa de todo lo que supuso, pues nos dicen que la Unión Soviética fue un infierno de hambre, miseria, opresión y muerte ¿Será todo cierto?


     En el verano de 1914, en vísperas del estallido de la Primera Guerra Mundial, la Rusia de los zares era la más atrasada de las grandes potencias del momento. A pesar de las descomunales dimensiones de su imperio, se trataba de una nación escasamente industrializada si la comparamos con la Gran Bretaña eduardiana, la Alemania del káiser o los Estados Unidos, las potencias más desarrolladas de la época. La mayor parte de los súbditos del zar eran campesinos analfabetos que subsistían en condiciones ciertamente miserables. Más concretamente el 41% de la población (según un censo realizado hacia 1900) eran siervos sin tierra que todavía vivían bajo el yugo de un sistema feudal de características cuasi medievales, mientras que cerca del 30% restante eran humildes pequeños propietarios que se mantenían a duras penas practicando mayormente una agricultura de subsistencia; a todos ellos se sumaba un exiguo 10% de proletariado urbano, gente que trabajaba y vivía igualmente en unas condiciones durísimas y sin apenas derechos reconocidos. Por encima de todos ellos una élite, apenas el 2,5% de la población, la alta burguesía y aristocracia urbanas que sustentaban el régimen zarista. Un régimen que se mantenía bajo un estancamiento económico crónico desde hacía décadas y que evidenciaba numerosos síntomas de subdesarrollo y decrepitud. No, aquel no era un reino de cuento de princesas como Anastasia, donde todo eran fabulosos bailes de gala en palacios deslumbrantes.


Jaque a la democracia

Por mucho que los medios de comunicación del régimen se esfuercen en introducir con calzador una versión insostenible, han caído todas las caretas de este gobierno frente al mundo. El independentismo catalán podría terminar ganando la partida por jaque mate y no precisamente por méritos propios.


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- BBC: "Represión policial".
- The Guardian: "Impactante violencia policial".
- La Stampa: "Secuestro de las urnas".
- Le Monde: "Violencia injustificada".
- CNN: "La vergüenza de Europa".
- The independent: "España, el día de la vergüenza".

Anormalidad

Llevamos tanto tiempo en este país viviendo en un estado de anormalidad, que ya nos hemos acostumbrado a él. Anormal es un adjetivo acertado para calificar a España, ahora más que nunca, cuando quieren que lo excepcional se convierta en norma.


     Hace unos días pude ver un fragmento de la entrevista que le hicieron en el programa de la Sexta El Intermedio a la escritora y periodista Almudena Grandes. En un momento de la misma, ante la pregunta de cómo trataría de explicarle a un extranjero qué es España, la entrevistada indicó que la calificaría como "un país anormal". Es curioso y me hace pensar que somos muchos los que opinamos lo mismo, porque yo también pienso que España es un país anormal. Lo es al menos si lo comparamos con otros de su entorno, el occidente europeo que presume de ser una de las regiones del globo más avanzadas, prósperas y que goza del mayor grado de libertades y derechos reconocidos. Hablar de anormalidad para referirse a España no es un insulto, hace más bien referencia a un estado en el que vivimos inmersos desde hace ya demasiado tiempo. Y, como muchos hemos vivido en este estado de anormalidad desde que tenemos uso de razón, nos hemos acostumbrado a él aceptando sin más cosas que resultan inadmisibles, o cuanto menos altamente reprobables, más allá de los Pirineos. Pero un repaso por la actualidad nacional puede mostrarnos, a todas luces, el grado de la anormalidad española.

¿Choque de civilizaciones? Cuando las viejas ideas regresan con un nuevo disfraz

Atentados como los últimos sufridos en Cataluña, sirven de coartada para los estallidos de odio xenófobo que suelen seguirlos. Una vez más todo se enmascara tras un supuesto "choque de civilizaciones" del que Occidente ha de salir triunfante de una manera o de otra.


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Este mapa representa las distintas "civilizaciones" que, según la teoría de Samuel Huntington, existen en el mundo. En color rojizo se muestran los países del occidente judeocristiano, la civilización central y dominante. En verde menta aparecen las naciones del área latinoamericana. El marrón oscuro engloba al denominado mundo ortodoxo. Luego tenemos verde claro para la civilización hindú, azul para la subsahariana, rosa para la chino-confuciana, beige para la nipona y morado para los países budistas. Por último nos queda el área con países de color amarillo dorado, el entorno de la civilización islámica.